Otto Steinert (1915–1978), originalmente médico, fue el motor intelectual del movimiento. Su importancia no reside tanto en un estilo fotográfico singular como en su doble papel de experimentador agresivo y visionario curatorial. Steinert proclamó que el objetivo era la «creación fotográfica absoluta»: una imagen que se desprende de la mera reproducción del objeto y se convierte en una realidad pictórica independiente mediante la intervención técnica.

Las técnicas de la alienación:
Steinert utilizó su comprensión médica del análisis y la estructura para deconstruir la fotografía. Experimentó intensamente con:
- Luminogramas: El registro de fuentes de luz en movimiento en total oscuridad, creando rastros de luz pura sin correlato material. Una obra clave es Strenges Ballett (Homenaje a Oskar Schlemmer) (1949/50), que disuelve el cuerpo humano en curvas de luz abstractas.
- Impresiones en negativo: La inversión de los valores tonales (cielo negro, sombras blancas) servía para romper el carácter documental de la imagen y generar una cualidad gráfica y surrealista.1
- Montajes: Steinert combinaba negativos para crear nuevas realidades, a menudo inquietantes, que correspondían más a estados psíquicos que a lugares físicos.
Como curador de la serie de exposiciones Subjektive Fotografie (1951, 1954, 1958), Steinert creó una plataforma que integraba a fotógrafos de EE. UU., Japón y Sudamérica, superando así el carácter provinciano del arte alemán de posguerra. Definió la fotografía subjetiva como una «fotografía humanizada e individualizada» que utiliza el proceso técnico para arrancar al objeto una visión propia del autor.
