Kiyoshi Niiyama (1911–1969) fue un fotógrafo aficionado (trabajaba en el Instituto RIKEN) cuya obra estaba profundamente arraigada en la tradición japonesa de la contemplación de la naturaleza, pero radicalmente modernizada. Fue invitado por Steinert a participar en la segunda exposición Subjektive Fotografie, lo que demuestra su reconocimiento internacional.

La serie Morning-Glory:
La obra principal de Niiyama es su intensa exploración de la gloria de la mañana (Ipomoea), que fotografió entre 1962 y 1964. No utilizó trucos de cuarto oscuro, sino objetivos macro especiales y una iluminación sofisticada para transformar los pétalos en paisajes extraños. Las imágenes están marcadas por contrastes extremos y una textura casi táctil. Niiyama llamó a este enfoque Keisho (Forma/Imagen). No buscaba la exactitud botánica, sino la «forma esencial» de lo vivo modelada por la luz. Sus imágenes son interpretaciones subjetivas de la naturaleza que transforman lo familiar (una flor) en algo inquietante y escultórico.
