Takashi Kijima (1920–2011) representa un lado más agresivo del modernismo japonés. Fue un pionero de la fotografía publicitaria, pero no separaba estrictamente su trabajo comercial del artístico.
El acto político:

Kijima es conocido por su fotografía de desnudo de guerrilla. En su serie Sakuradamon (1958), colocó modelos desnudas en espacios públicos, directamente frente al Palacio Imperial o edificios gubernamentales. En un Japón conservador, esto fue un acto político radical. El cuerpo desnudo y vulnerable se oponía a la arquitectura masiva y cerrada del poder.
Al mismo tiempo, Kijima experimentó, de manera similar a Niiyama, con motivos florales (orquídeas), pero procedió de manera más técnica. Utilizó tintados, exposiciones múltiples y solarizaciones para generar una belleza exagerada, casi artificial. La obra de Kijima muestra cómo la fotografía subjetiva en Japón también se utilizó como medio de resistencia social y provocación.
