A Toni Schneiders (1920–2006) se le describe a menudo como el visionario «silencioso» del grupo. Él mismo acuñó el término «música de cámara fotográfica» para sus obras, lo que apunta a un lenguaje visual sutil, discreto, pero formalmente riguroso.

La mirada gráfica sobre lo cotidiano:
A diferencia de las agresivas manipulaciones de cuarto oscuro de Steinert, Schneiders se mantuvo mayormente fiel a la «straight photography» (fotografía directa). Su abstracción surgía a través de la elección del encuadre y la luz. Encontraba estructuras gráficas en lo cotidiano: rieles de tren que parecen pentagramas; pilas de madera que forman patrones cubistas; o adoquines mojados a contraluz. Su famosa imagen Gotas de agua muestra esta reducción a lo esencial.
Schneiders rechazaba en gran medida las «alienaciones surrealistas» y buscaba en su lugar una «condensación visual» de la realidad. Sus imágenes a menudo irradian cierta melancolía —figuras solitarias en paisajes amplios o espacios urbanos— que aciertan con el tono existencial de la posguerra sin caer en el dramatismo. Fue un maestro del contraluz, que aislaba formas y desmaterializaba cuerpos.
